Nature: Concavenator corcovatus, un jorobado del Cretácico Inferior en España.

image El 9 de Septiembre del 2010 la revista Nature nos dejó un artículo con una sorprendente noticia, el descubrimiento de un Carcharodontosaurio en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca). En el artículo, que os traigo traducido, se explican las características de este extraño dinosaurio.

Los Carcharodontosaurios eran los dinosaurios más grandes depredadores, y su historia evolutiva parece ser más complicada de lo que se pensaba anteriormente.
Hasta hace poco, el carcharodontosaurio, era
restringido al grupo de los terópodos grandes que habitaron el Cretácico en el terrirorio de Gondwana, pero en los últimos años los descubrimientos en Laurasia han causado una reevaluación de su inicial diversificación. En el artículo, describimos un esqueleto conservado y casi completo de tamaño medio (aproximadamente seis metros de largo) que vivió en el Cretácico Inferior (etapa Barremiense).
Una investigación cladística apoya la idea de que el nuevo taxón del Concavenator corcovatus parece reconocerlo como un miembro primitivo del Carcharodontosaurio, exhibiendo dos características inusuales: el alargamiento de la neurapófisis de presacra, dos vértebras que forman una estructura puntiaguda, como la joroba y una serie de pequeñas protuberancias en el cúbito. Estas marcas estas presentes en algunas aves modernas, relacionado con el área de inserción de los ligamentos que sujetan la folicular de las raíces de las plumas de vuelo (rémiges) en el brazo. El sistema tegumentario del Concavenator, al igual que las aves modernas ha insertado en las estructuras foliculares el cúbito. Debido a que las escalas no tienen folículos, y teniendo en cuenta las estructuras ancladas en los brazos del Concavenador no escala anejos cutáneos homólogas a las plumas de las modernas aves. Si esto es cierto, entonces el marco filogenético para la presencia de estructuras de la piel homóloga a las plumas de terópodos de los dinosaurios podrían extenderse a el Neotetanurae, ampliando las posibilidades de explicar el origen de las plumas de terópodos. La reciente interpretación de los dinosaurios terópodos Neovenator tienen su origen en la etapa Barremiense de la Isla de Wight, Reino Unido, como basales, el  neovenatorid carcharodontosauros parece relacionar los principios de la evolución de la historia de este grupo tradicionalmente de Gondwana al Cretácico inferior de Europa. De la misma manera, se describe un fantástico esqueleto conservado de un nuevo carcharodontosaurio, Concavenator generación corcovatus del Cretácico Inferior de Las Hoyas en Cuenca, España. Este fósil representa el individuo más completo de un terópodo carcharodontosauro, y, a nuestro entender, la primera en la que las pruebas directas e indirectas informan del sistema tegumentario .

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